El Correo de Burgos: «Miranda de Ebro ha demostrado que el tamaño no determina el destino»
El Correo de Burgos: Extra Perspectivas. 18 de Junio 2026
Roberto Martínez de Salinas, director de Miranda Empresas, analiza el resurgir industrial de una ciudad que, hace 10 años, decidió reescribir su historia «aun a riesgo de sufrir el golpe de otra caída».
«Miranda de Ebro ha demostrado que el tamaño no determina el destino»
Hay quien cae y se resigna a permanecer tumbado, para minimizar daños, encontrando consuelo en el pensamiento de que, al menos, ya no puede caer más abajo. Y hay quien decide levantarse, aún a riesgo de volver a sufrir el golpe de otra caída, apretando los dientes.
A partir de 2008, Miranda de Ebro cayó. Y su nombre empezó a asociarse con reconversión, con fábricas apagadas y con generaciones que miraban hacia fuera buscando el futuro que dentro parecía desvanecerse. La crisis socioeconómica no fue un titular pasajero; fue una herida abierta en el corazón industrial de la ciudad. El desempleo golpeó hasta triplicarse, la incertidumbre se instaló en las conversaciones cotidianas y el riesgo de la irrelevancia comenzó a planear sobre una localidad históricamente estratégica.
Hace 10 años Miranda optó por levantarse. Y tomó una decisión para reescribir esa historia basada en aprendizaje, estrategia y visión. Fundamentada en una clara voluntad política y empresarial alineada bajo una misma convicción: no esperar al futuro, sino ir construyéndolo.
QUE HABLEN LOS NÚMEROS
Los números, implacables, empezaron a reescribir la historia. Más de 200 nuevas inversiones empresariales en suelo industrial, más de 50 ampliaciones de empresas preexistentes en los polígonos de la localidad, más de 350 millones de euros de inversión inducida, más de 1,5 millones de m2 de suelo industrial adquiridos.
Tantos empresarios, que podían haberse decidido por cualquier otro municipio, optaron por Miranda. En esas decisiones había que influir y se influyó. En esos campos había que competir y se compitió. Y no contra rivales pequeños. En muchos de esos duelos el equipo pequeño solía ser el que vestía la camiseta mirandesa. Y en muchos casos se ganó.
Así, se fueron complementando los grandes proyectos históricos de sectores como el aeronáutico, abanderado por Aciturri; el metal, con Hydro o Alucoil; o el logístico, con grandes plataformas como la de Día. Nuevos proyectos de calado, con un potencial generador de empleo directo en cifras de 3 dígitos, considerados de relevancia estratégica para las propias compañías inversoras.
Ahora, el nuevo tejido de Miranda también está hecho de empresas de logística avanzada, de nuevas industrias multisectoriales o de innovadores servicios tecnológicos que encontraron en la ciudad no solo el suelo o el techo industrial adecuado, sino un ecosistema dispuesto a acompañar y a facilitar.
Un nuevo tejido que está hecho de empresas como Seur, líder en el transporte terrestre de España, con dos proyectos estratégicos referentes a nivel nacional para la compañía con su almacén de trámite aduanero y su centro de distribución de mercancía internacional. O Aldi, que ha montado en Miranda su Plataforma Logística más grande en su proceso de crecimiento en el mercado español. O Lookiero, referente en Europa, que ha implantado su principal proyecto a nivel estatal. O Panattoni, líder sectorial europeo que ha apostado por Miranda para construir su mayor proyecto en España. O la TCM, con su gran plataforma logística multimodal multi-puerto que ya es un referente en el norte de España.
También hay industrias punteras como Remaelectric, una empresa de economía circular única a nivel estatal que no solo ha montado un proyecto en Miranda, sino dos. O empresas agroalimentarias de altísima calidad, como Legumbres Delaterra, de Serabur. O líderes industriales europeos en el sector del acero verde, como Celsa. O de referentes industriales vascos como Urbegi, premiada en decenas de ocasiones por su relevancia en economía social. O industrias manufactureras de primer nivel, especialistas en el sector ferroviario, como Tailortech. O industrias que producen materiales singularmente únicos, como la Fábrica Europea De La Roca. Y tantas otras que han mudado la piel de la ciudad con proyectos renovados.
Incluso la tecnología ha encontrado acomodo en Miranda, con proyectos como el Centro de Competencias Digitales de Logirail, estratégico para el sector ferroviario.
Era cuestión de tiempo que los números fueran hablando, exponiendo una tasa de paro rebajada hasta un tercio de la precedente o una población que no sólo frenó su caída libre, sino que tocó suelo y rebotó hacia arriba, algo claramente visible tras la crisis que enmascaró nuestros rostros con mascarillas y nuestra recuperación socioeconómica con un hundimiento súbito -no contábamos con luchar contra los elementos- aunque también efímero.
DIFERENCIACIÓN Y LEGADO
De forma natural, la misión de Miranda Empresas se prolongó más allá de la de una oficina de captación de inversiones. Se convirtió en el laboratorio de una transformación necesariamente profunda. La misión no era simplemente atraer compañías. había que reconstruir la confianza, tanto dentro como fuera.
Más allá de catálogos técnicos y discursos administrativos, Miranda apostó por una campaña de promoción inédita. Personalidades conocidas en todo el país pusieron rostro y voz a una ciudad que se negaba a quedar en segundo plano. Empresarios de prestigio, figuras influyentes y referentes públicos ayudaron a proyectar una imagen moderna, ambiciosa y competitiva.
No era marketing vacío, sino posicionamiento estratégico. Diferenciación. Si no puedes ser el mejor, sé el único. Quien se parece a otros puede competir, quien es único puede trascender.
Y en la trascendencia está el legado, el de una campaña de promoción única, con el apoyo de prestigiosas personalidades del mundo de la comunicación, la empresa y la economía, que cuenta ya con más de una veintena de colaboradores a nivel nacional, así como algunas de las más importantes personalidades mirandesas, entre las que se encuentran todos los representantes políticos de las diferentes formaciones, los agentes económicos locales, o grandes empresarios. Sin duda, ahí hay un legado.
RECONOCIMIENTO
En un mercado saturado de mensajes institucionales, la diferenciación es poder. Con esa apuesta diferenciadora, Miranda se vio progresivamente reforzada con el apoyo y reconocimiento de importantes líderes de opinión y expertos analistas de reconocido prestigio, reforzando la idea de que este proyecto no nació sólo para ocupar un lugar en ese mercado, sino para ocupar un lugar en la memoria colectiva.
Una apuesta que ha ido viéndose recompensada con cinco premios y siete reconocimientos, que han ido consolidando la credibilidad del proyecto en foros económicos y territoriales de relevancia nacional.
Pero el verdadero premio no se recoge en galas, sino en vidas transformadas. Y no hace falta verlas, sino sentirlas: en los nuevos proyectos, en los contratos firmados, en los profesionales que llegan, en los que se fueron y vuelven o en las familias que encuentran sustento.
DESARROLLO TERRITORIAL
En un país donde las grandes capitales concentran titulares e inversión, Miranda ha demostrado que el tamaño no determina el destino. Que una ciudad intermedia puede competir, atraer y liderar si articula una estrategia coherente y sostenida.
En tiempos de incertidumbre global, el caso de Miranda ofrece una enseñanza poderosa: la recuperación no es un acto espontáneo, es una construcción colectiva. Requiere visión a largo plazo, valentía para innovar, colaboración público-privada y una trascendencia temporal más allá de un ciclo político.
Miranda Empresas ha funcionado como un motor de cambio, alimentado por un combustible de primera calidad, sin el cual no habría podido avanzar: la determinación de quienes arriesgan y deciden invertir.
Hoy, cuando se habla de polos emergentes, de dinamismo territorial y de modelos replicables, el nombre de Miranda de Ebro se pronuncia con respeto. Porque no todas las ciudades logran cambiar su relato. Y nos dicen que muy pocas lo hacen con tanta determinación.
Lo que ha sucedido en esta ciudad no es un simple rebote económico. Es un reposicionamiento estructural. Una redefinición de identidad. Una reinvención. Y una lección que recordar: nadie debe ser medido por la fuerza con la que se cae, sino por la fuerza con la que se levanta.







